viernes, 5 de octubre de 2018



“Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superponen y el orden natural no tiene sentido: es cuando el hijo se convierte en el padre de su padre”. Es cuando el padre se hace mayor y comienza a trotar como si estuviera dentro de la niebla. Lento, lento, impreciso. Es cuando uno de los padres que te tomó con fuerza de la mano cuando eras pequeño ya no quiere estar solo. Es cuando el padre, una vez firme e insuperable, se debilita y toma aliento dos veces antes de levantarse de su lugar. Es cuando el padre, que en otro tiempo había mandado y ordenado, hoy solo suspira, solo gime, y busca dónde está la puerta y la ventana - todo corredor ahora está lejos. Es cuando uno de los padres antes dispuesto y trabajador fracasa en ponerse su propia ropa y no recuerda tomar sus medicamentos. Y nosotros, como hijos, no haremos otra cosa sino aceptar que somos responsables de esa vida.  Aquella vida que nos engendró depende de nuestra vida para morir en paz. Todo hijo es el padre de la muerte de su padre. Tal vez la vejez del padre y de la madre es curiosamente el último embarazo. Nuestra última enseñanza. Una oportunidad para devolver los cuidados y el amor que nos han dado por décadas. Y así como adaptamos nuestra casa para cuidar de nuestros bebés, bloqueando tomas de luz y poniendo corralitos, ahora vamos a cambiar la distribución de los muebles para nuestros padres. La primera transformación ocurre en el cuarto de baño. Seremos los padres de nuestros padres los que ahora pondremos una barra en la regadera. La barra es emblemática. La barra es simbólica. La barra es inaugurar el “destemplamiento de las aguas”. Porque la ducha, simple y refrescante, ahora es una tempestad para los viejos pies de nuestros protectores. No podemos dejarlos ningún momento. La casa de quien cuida de sus padres tendrá abrazaderas por las paredes. Y nuestros brazos se extenderán en forma de barandillas. Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones. Seremos extraños en nuestra propia casa. Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación. Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados. ¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros? Nos lamentaremos de los sofás, las estatuas y la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y la alfombra. Feliz el hijo que es el padre de su padre antes de su muerte, y pobre del hijo que aparece sólo en el funeral y no se despide un poco cada día. Mi amigo Joseph Klein acompañó a su padre hasta sus últimos minutos. En el hospital, la enfermera hacía la maniobra para moverlo de la cama a la camilla, tratando de cambiar las sábanas cuando Joe gritó desde su asiento: Deja que te ayude. Reunió fuerzas y tomó por primera vez a su padre en su regazo. Colocó la cara de su padre contra su pecho. Acomodó en sus hombros a su padre consumido por el cáncer: pequeño, arrugado, frágil, tembloroso. Se quedó abrazándolo por un buen tiempo, el tiempo equivalente a su infancia, el tiempo equivalente a su adolescencia, un buen tiempo, un tiempo interminable. Meciendo a su padre de un lado al otro. Acariciando a su padre. Calmando él a su padre. Y decía en voz baja:

- ¡Estoy aquí, estoy aquí, papá! “Lo que un padre quiere oír al final de su vida es que su hijo está ahí”.

Carlos Fuentes.

martes, 29 de mayo de 2018


QUERIDA MILAGRO


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          Esta mañana al salir a patrullar, 
hallamos muerto al soldado Adrián.
Como manda el reglamento procedimos a buscar
los objetos que llevara. Sólo hallamos esta carta:
Querida Milagros, llevo seis días aquí.
Te echo de menos, no puedo vivir sin ti.
He visto las explosiones brillando a mi alrededor.
Tengo miedo, no lo oculto, sólo me queda tu amor.
Por ahora la suerte me ha sonreído;
necesito verte, aquí no hay amigos;
no estaría de más que alguien me explicara,
qué tiene esto que ver contigo y conmigo.
Querida Milagros, queda tanto por vivir.
Sería absurdo dejarse la piel aquí.
Querida Milagros, aún no he podido dormir.
Un sueño frío me anuncia que llega el fin.
Cuando leas esta carta háblales a las estrellas,
desde que he llegado aquí sólo he hablado con ellas.
Por ahora la suerte me ha sonreído...
He visto a los hombres llorar como niños;
he visto a la muerte como un ave extraña,
planear en silencio sobre los caminos,
devorar a un sol que es tuyo y es mio.
Querida Milagros, llevo seis días aquí.
Te echo de menos, no puedo vivir sin ti.
Querida Milagros, llevo seis días aquí.
Muchos han muerto, casi todos moriran
Querida Milagros, me tengo que despedir
siempre te quiere:
tu soldado Adrián.



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La belleza en la mujer con el tiempo se engrandece; mujer con algunas arrugas es belleza en su atardecer.
Con los años aprende a interpretar la vida, vivirla y disfrutarla.
Aprende de su generosidad, sentirse apreciada y valorada, manteniendo su espacio, dando el que corresponde a los demás
pues aprende que ni es propiedad de nadie ni nadie es de su propiedad, ama y se deja amar, esa es su mayor belleza natural.
Diego freire.

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“Hay una ruptura en la historia de la familia, donde las edades se acumulan y se superponen y el orden natural no tiene sentido: es cuando el hijo se convierte en el padre de su padre”. Es cuando el padre se hace mayor y comienza a trotar como si estuviera dentro de la niebla. Lento, lento, impreciso. Es cuando uno de los padres que te tomó con fuerza de la mano cuando eras pequeño ya no quiere estar solo. Es cuando el padre, una vez firme e insuperable, se debilita y toma aliento dos veces antes de levantarse de su lugar. Es cuando el padre, que en otro tiempo había mandado y ordenado, hoy solo suspira, solo gime, y busca dónde está la puerta y la ventana - todo corredor ahora está lejos. Es cuando uno de los padres antes dispuesto y trabajador fracasa en ponerse su propia ropa y no recuerda tomar sus medicamentos. Y nosotros, como hijos, no haremos otra cosa sino aceptar que somos responsables de esa vida. Aquella vida que nos engendró depende de nuestra vida para morir en paz. Todo hijo es el padre de la muerte de su padre. Tal vez la vejez del padre y de la madre es curiosamente el último embarazo. Nuestra última enseñanza. Una oportunidad para devolver los cuidados y el amor que nos han dado por décadas. Y así como adaptamos nuestra casa para cuidar de nuestros bebés, bloqueando tomas de luz y poniendo corralitos, ahora vamos a cambiar la distribución de los muebles para nuestros padres. La primera transformación ocurre en el cuarto de baño. Seremos los padres de nuestros padres los que ahora pondremos una barra en la regadera. La barra es emblemática. La barra es simbólica. La barra es inaugurar el “destemplamiento de las aguas”. Porque la ducha, simple y refrescante, ahora es una tempestad para los viejos pies de nuestros protectores. No podemos dejarlos ningún momento. La casa de quien cuida de sus padres tendrá abrazaderas por las paredes. Y nuestros brazos se extenderán en forma de barandillas. Envejecer es caminar sosteniéndose de los objetos, envejecer es incluso subir escaleras sin escalones. Seremos extraños en nuestra propia casa. Observaremos cada detalle con miedo y desconocimiento, con duda y preocupación. Seremos arquitectos, diseñadores, ingenieros frustrados. ¿Cómo no previmos que nuestros padres se enfermarían y necesitarían de nosotros? Nos lamentaremos de los sofás, las estatuas y la escalera de caracol. Lamentaremos todos los obstáculos y la alfombra. Feliz el hijo que es el padre de su padre antes de su muerte, y pobre del hijo que aparece sólo en el funeral y no se despide un poco cada día. Mi amigo Joseph Klein acompañó a su padre hasta sus últimos minutos. En el hospital, la enfermera hacía la maniobra para moverlo de la cama a la camilla, tratando de cambiar las sábanas cuando Joe gritó desde su asiento: Deja que te ayude. Reunió fuerzas y tomó por primera vez a su padre en su regazo. Colocó la cara de su padre contra su pecho. Acomodó en sus hombros a su padre consumido por el cáncer: pequeño, arrugado, frágil, tembloroso. Se quedó abrazándolo por un buen tiempo, el tiempo equivalente a su infancia, el tiempo equivalente a su adolescencia, un buen tiempo, un tiempo interminable. Meciendo a su padre de un lado al otro. Acariciando a su padre. Calmando él a su padre. Y decía en voz baja:

- ¡Estoy aquí, estoy aquí, papá! “Lo que un padre quiere oír al final de su vida es que su hijo está ahí”.

Carlos Fuentes.



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Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.
Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.
Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.
Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.
Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla...
Alfonsina Storni.
EL ÁRBOL TRISTE

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Había una vez, algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellísimos rosales, todos ellos felices y satisfechos. Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol 

profundamente triste. El pobre tenía un problema: No sabía quién era. 

Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano: 

- Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas. ¿Ves qué fácil es? 

- No lo escuches, exigía el rosal, es más sencillo tener rosas y ¿Ves qué bellas son?. 

Y el árbol desesperado intentaba todo lo que le sugerían y, como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado. 

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, exclamó: 

- No te preocupes, tu problema no es tan grave. Es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución: no dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas... sé tú mismo, conócete y, para lograrlo, escucha tu voz interior. - Y dicho esto, el búho desapareció. 

- ¿Mi voz interior...? ¿Ser yo mismo...? ¿Conocerme...? , se preguntaba el árbol desesperado, cuando, de pronto, comprendió... 

Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: 

Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble y tu destino es crecer grande y majestuoso, dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... Tienes una misión: cúmplela. 

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de sí mismo y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. 

Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz. 

Yo me pregunto al ver a mi alrededor... 

- ¿Cuántos serán robles que no se permiten a sí mismos crecer? 

- ¿Cuántos serán rosales que, por miedo al reto, sólo dan espinas? 

- ¿Cuántos naranjos que no saben florecer? 

En la vida, todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar... 

No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. Démonos ese regalo a nosotros mismos y también a quienes amamos.

MI OTRA MUJER…MI MADRE


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Mi esposa me recomendó salir con otra mujer. “Tu sabes que la amas” – me dijo un día, tomándome por sorpresa. La vida es muy corta, dedícale tiempo.
“Pero yo te amo a Ti” – protesté.
Lo sé. Pero también la amas a Ella.
La otra mujer a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi Madre, viuda desde hace años, pero por las exigencias de mi trabajo y mis cosas hacían que sólo la visitara ocasionalmente.
Esa noche la llamé para invitarla a cenar y al cine.
“¿Qué te ocurre? ¿Estás bien?” me preguntó.
Mi madre es una mujer que una llamada tarde en la noche o una invitación sorpresiva es indicio de malas noticias.
“Creí que sería agradable pasar algún tiempo contigo”, le respondí. “¡Los dos solitos!…“
“¿Qué opinas?“. Reflexionó sobre ello un momento. “Me gustaría muchísimo“, dijo.
Ese viernes mientras conducía para recogerla después de mi trabajo me encontraba nervioso, era el nerviosismo que antecede una cita… y por Dios, cuando llegué a su casa, vi que ella también estaba muy emocionada.
Me esperaba en la puerta con su viejo abrigo puesto, se había rizado el pelo y usaba el vestido con el que celebró su último aniversario de bodas, su rostro sonreía, irradiaba luz como un ángel.
“Les dije a mis amigas que iba a salir con mi hijo y se mostraron muy emocionadas” – me comentó mientras subía a mi auto – “No podrán esperar a mañana para escuchar acerca de nuestra velada“.
Fuimos a un restaurante no muy elegante, pero si muy acogedor, mi madre se aferró a mi brazo como si fuera “La Primera Dama de la Nación”.
Cuando nos sentamos tuve que leerle el menú. Sus ojos sólo veían grandes figuras. Cuando iba por la mitad de las entradas, levanté la vista; mi Mamá está sentada al otro lado de la mesa y sólo me miraba.
Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los labios. “Era Yo quien te leía el menú cuando eras pequeño ¿Recuerdas…?“
“Entonces es hora de que te relajes y me permitas devolver el favor” – respondí.
Durante la cena tuvimos una agradable conversación, nada extraordinario, sólo ponernos al día uno con la vida del otro.
Hablamos tanto que nos perdimos el cine.
“Saldré Contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar“, dijo mi madre cuando la llevé a su casa, la sentí, la besé, la abracé.
“¿Cómo estuvo la cita?” – quiso saber mi esposa cuando llegué aquella noche.
“Muy agradable, gracias. Mucho más de lo que imagine“, le contesté.
Días más tarde mi Madre murió de un infarto masivo, todo fue tan rápido, no pude hacer nada.
Al poco tiempo recibí un sobre del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo y una nota que decía:
“La cena está pagada por anticipado, estaba casi segura que no podría estar allí, pero igual pagué para dos, para ti y tu esposa, jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mi. ¡Te amo!“
En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo “TE AMO” y de darles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen; nada en la vida será más importante que Dios y tu familia, dales tiempo porque ellos no pueden esperar.
Si tu Madre vive… disfrútala.
Si no vive… recuérdala. 
Ten presente que el tiempo que pasa, nunca vuelve.


jueves, 8 de febrero de 2018

El Mendigo y yo
Se acercaba mi cumpleaños y quería este año pedir un deseo especial al apagar las velas de mi pastel, caminando por el parque me senté al lado de un mendigo que estaba sentado en uno de los bancos el mas retirado, viendo dos palomas revolotear cerca del estanque y me pareció curioso ver al hombre de aspecto abandonado, mirar las avecillas con una sonrisa en la cara que parecía eterna.
Me acerque a él con la intención de preguntarle por que estaba tan feliz, quise también sentirme afortunado al conversar con él para sentirme más orgulloso de mis bienes, por que yo era un hombre al que no le faltaba nada; tenia un trabajo que producía mucho dinero, tenía hijos a los cuales tampoco les faltaba nada tenían todo lo que quisieran tener, gracias a mis interminables horas de trabajo no les faltaba nada ni a mi esposa ni a mi familia completa, me acerque entonces al hombre y le pregunté:
Caballero ¿Qué pediría usted como deseo de cumpleaños? Pensando yo que el hombre me contestaría “dinero” y así de paso yo darle unos billetes que tenìa y hacer la obra de caridad del año; no sabe usted mi asombro cuando el hombre me contesta lo siguiente con la misma sonrisa en su rostro que no se le había borrado y nunca se borro; “- Amigo si pidiese algo más de lo que tengo sería muy egoísta, yo ya he tenido de todo lo que necesitas un hombre en la vida y más.
Con mis padres y mi hermano antes de perderlos una tarde de junio, hace mucho conocí el amor de mi padre y de mi madre que se desvivían por darme todo el amor que les era posible dentro de nuestras limitaciones económicas, al perderlos, sufrí muchísimo pero entendí que hay otros que nunca conocieron ese amor y me sentí mejor.
Cuando joven conocí una niña de la cual me enamoré perdidamente, un día la bese y estallo en mi el amor hacia aquella joven tan bella que cuando luego se marcho mi corazón sufrió tanto, recordé ese momento y pensé que hay personas que nunca han conocido al amor y me sentí mejor.
Un día en este parque un niño correteando cayo al piso y comenzó a llorar, yo fui, lo ayude a levantarse, le seque las lagrimas con mis manos y jugué con él por unos instantes más y aunque no era mi hijo me sentí padre y me sentí feliz porque pensé que muchos no han conocido eses sentimiento.
Cuando siento frió y hambre en el invierno, recuerdo la comida de me madre y el calor de nuestra pequeña casita y me siento mejor porque hay tantos que nunca lo han sentido y tal vez nunca lo sientan; cuando consigo dos piezas de pan comparto una con otro mendigo del camino y siento el placer que da compartir con quien lo necesita, recuerdo que hay tantos que jamás sentirán eso.
Mi querido amigo que más puedo pedir a Dios o a la Vida, cuando lo he tenido todo! Y lo más importante es que estoy consciente de ello, puedo ver la vida en su más simple expresión como estas dos palomitas jugando; ¿Qué necesitan ellas? Lo mismo que yo, nada! Estamos agradecidos al cielo por esto y sé que usted pronto lo estará también.”
Miré hacía el suelo un segundo como perdido en la grandeza de las palabras de aquel sabio que me había abierto los ojos con su sencillez; cuando miré a mi lado ya no estaba, solo las palomitas y un arrepentimiento enorme de la forma en que yo había vivido... sin haber conocido la vida.
Jamás pensé que aquel mendigo, tal vez un ángel enviado por el Señor; me daría el regalo mas precioso que se le puede dar a un ser humano… La Humildad !

martes, 5 de diciembre de 2017

CADA PERSONA ES RESPONSABLE DE SUS PROBLEMAS



Había estado adelgazando peligrosamente y estaba deprimiéndose. Era irritable, gruñona y amargada.
Hasta que un día, de pronto, ella cambió. La situación estaba igual, pero ella era distinta.
"Viejita -dijo mi padre- llevo tres meses buscando trabajo y no he encontrado nada, voy a echarme unas chelas con los amigos."
-Ah, okey.-Contestaba mi madre. -Ya encontrarás.
"Mamá -dijo mi hermano- reprobe todas las materias en la facultad."
-Ah, okey. -Respondió mi madre. -Ya te recuperarás y si no pues repites el semestre. Pero te lo pagas tú.
"Mamá- dijo mi hermana- Choqué el carro."
-Ah, okey. -Suspiró mi madre. -llévalo al taller, busca como pagar y por lo pronto muévete en combi.

"Nuera -llegó diciendo su suegra, que siempre la fustigaba y encaraba-, vengo a pasar unos meses con ustedes."
-Ah, okey. -dijo mi madre. -Acomódese en el sillón y agarre unas cobijas del clóset.
Todos se reunieron preocupados al ver estas "no reacciones" de mi madre. Sospechaban que hubiera ido al médico para que le recetara unas pastillas de Alpinchimadrina de 1000 mgs.
Seguramente estaría ingiriendo una sobredosis.
Propusimos hacer una "intervención" a mi madre para alejarla de cualquier posible adicción que tuviera hacia algún medicamento anti-encabritamiento.
Pero cual fue nuestra sorpresa que, cuando nos reunimos en torno a ella, explicó:
-"Me tomó mucho tiempo darme cuenta de que cada quien es responsable de su vida. Me tomó años descubrir que mi angustia, mi mortificación, mi depresión, mi enojo, mi insomnio y mi estrés, no sólo NO resolvían sus problemas sino que AGRAVABAN los míos.

YO NO SOY RESPONSABLE DE LAS ACCIONES DE LOS DEMÁS, PERO SÍ SOY RESPONSABLE DE LAS REACCIONES QUE EXPRESE ANTE ESO.

Por lo tanto, llegué a la conclusión de que mi deber para conmigo misma es mantener la calma y dejar que cada quien resuelva lo que le corresponde. He tomado cursos de yoga, de meditación, de Milagros, de Desarrollo Humano, de Higiene Mental y de Programación Neurolingüística... y hay un común denominador: QUE YO SÓLO PUEDO TENER INJERENCIA SOBRE MÍ MISMA, USTEDES TIENEN TODOS LOS RECURSOS NECESARIOS PARA RESOLVER SU PROPIA VIDA.

Yo sólo podré darles mi consejo si acaso me lo pidieran y de ustedes depende seguirlo o no. Así que de hoy en adelante, yo dejo de ser el receptáculo de sus responsabilidades, el costal de sus culpas, la lavandera de sus remordimientos, la abogada de sus faltas, la depositaria sus deberes o su llanta de refacción para cumplir sus responsabilidades.

Los declaro a todos adultos independientes y autosuficientes."

Todos se quedaron mudos.
Ese día la familia comenzó a funcionar mejor...
Porque cuando mamá está bien, todos en la casa sabrán lo que les toca hacer...


EL SACO DE PLUMAS

Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.
Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:
"Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?", 
a lo que el hombre respondió: "Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas".
El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.
Volvió donde el sabio y le dijo: "Ya he terminado", a lo que el sabio contestó: "Esa es la parte más fácil.
Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste.
Sal a la calle y búscalas".
El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.
Al volver, el hombre sabio le dijo:
"Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste".
 

viernes, 24 de noviembre de 2017

LA CUOTA INICIAL



Un día una señora falleció y llegó al cielo allí junto a las más de 100 mil personas que diariamente mueren, estaba haciendo fila para saber cuál sería su destino eterno. De pronto apareció Pedro y le dijo:

-Vénganse conmigo y les mostraré en qué barrio está la casa que le corresponde a cada uno, ello dependerá de la cantidad de amor que cada cual haya ofrecido a la tierra a los demás, aquí la única cuota inicial que se recibe para su habitación eterna es la caridad y el buen trabajo que hayan dado en la tierra y los fue guiando por barrios de lujo, como ella jamás pensó que pudiera existir.Llegaron a un barrio hecho todo de oro, casas de oro, puertas doradas, paredes y techos de oro, una maravilla, y Pedro exclamó: aquí todos los que gastaron su dinero en ayuda a los necesitados y los que daban alimento a los demás, y fueron entrando todos los generosos los que partieron el pan con el hambriento, los que regalaron sus vestidos a los pobres, consolaron a los presos y visitaron enfermos, la señora quiso entrar pero un ángel la detuvo al tiempo que decía perdóneme pero usted en la tierra no dio ni migajas a los demás, jamás dio nada que en verdad costara ni en tiempo ni en dinero ni tampoco vestido. Este barrio es solamente para los de corazón generoso y no la dejo entrar.Pasaron luego a otro barrio de la eternidad, todas las casas estaban construidas en marfil todo blancura y elegancia nunca vista la señora se apresuró a entrar en tan hermoso barrio pero un ángel guardián la tomó del brazo y le dijo: Me da pena señora pero este barrio es solamente para aquellos que tuvieron un trato limpio y sincero hacia los demás. Usted era una persona muy corriente en el hablar, dura, criticona y a veces hasta grosera en su trato; y mientras los demás estaban gozosos en tomar posesión de sus lujosas casas, la pobre mujer se quedaba afuera mirando con envidia a aquellos que habían sido afortunados ella no pudo entrar, le faltaba la cuota inicial haber tratado bien a los demás.Siguieron luego a un tercer barrio, todo era del más puro cristal, todo brillante y hermoso, la señora corrió a tomar posesión de una de aquellas maravillas pero el ángel portero la detuvo y le dijo muy serio en su pasaporte dice que usted no se interesó ni poco, ni mucho por instruir a los demás y usted nunca se preocupó porque las personas con las que usted vivía se volvieran mejores, así que no hay casa para usted, le falta la cuota inicial de haber colaborado para que otros se instruyeran en las cosas del Señor.Entristecida, la pobre mujer veía que entraban miles de personas muy alegres a tomar posesión de su casa, mientras ella, con un numeroso grupo de egoístas, era llevada, cuesta abajo hacia un barrio verdaderamente feo y asqueroso, todas las habitaciones estaban construidas de desechos el único material que se había utilizado para la construcción de aquellas casas eran objetos de basura. Las lechuzas sobrevolaban por ahí, ratones moraban en aquel lugar, ella se tapo la nariz porque la fetidez era insoportable y quiso salir huyendo.No obstante, el guardián del barrio le dijo muy seriamente: una de estas casas será tu habitación ven a tomar posesión de ella, la mujer gritó angustiada que no, que eso era horrible que jamás sería capaz de vivir en semejante montón de basura y el ángel le respondió: señora, esto es lo único que hemos podido construir con la cuota inicial que usted envió desde la tierra, las habitaciones de la eternidad las hacemos con los materiales que las personas mandan desde el mundo, usted solamente enviaba cada día egoísmo, malos tratos a los demás murmuraciones, críticas, palabras hirientes, odios, tacañería y envidia, ¿que más hubiera podido construirle? Usted misma nos mandó el material para construirle su mansión, la mujer empezó a llorar y a decir que ella no quería vivir ahí y de pronto al hacer un esfuerzo para zafarse de las manos de quien quería hacerle vivir en semejante casa dio un salto...... y ¡se despertó!Tenía la almohada empapada en lágrimas sin embargo aquella pesadilla le sirvió de examen de conciencia y desde entonces empezó a cambiar su vida y el material que enviaba como cuota inicial para la construcción de su casa eterna.Te has preguntado ¿qué clase de materiales estas enviando para que te construyan la casa donde vivirás eternamente? Aún estamos a tiempo de cambiar el tipo de material de nuestra cuota inicial, empecemos a amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos.

viernes, 10 de noviembre de 2017


AMOR DE VERDAD




...Porque existen amores que aún cuando nunca lleguen a realizarse se quedan para siempre grabados en el alma, nunca se olvidan, bastan pequeñas cosas o detalles para que vuelva a ti el recuerdo o el sentimiento… también esos amores bellos que se realizan y sin importar la edad nunca se pierden, se alimentan, se cuidan y te llegan las canas, pasan los años y estás ahí juntito al ser amado, fincas un hogar dulce y bello con sus altibajos que nos da la vida, pero crecen y crecen siempre juntos, hasta que la vida se encarga de separarlos… ¡Qué bello es contemplar a esos viejitos que ven llegar el ocaso de su vida juntos, amándose, y verlos enamorados...
Quién no desearía caminar ese sendero de la vida junto a la persona amada, ver hacer realidad cada sueño anhelado que el amor sentido sea profundo… son amores fuertes que nacieron y se posaron en el alma, amores de una sola vez, para siempre y por siempre… seres que nunca volverán a amar de esa manera… porque el sentimiento te llega al corazón, amas, te entregas, pero no muchas veces es tan inmenso como para desear estar a su lado por siempre… Quizás podrían llamarse amores pasajeros, inconstantes, amores de tiempo… pero el verdadero amor, aquél que nos nubla los sentidos, aquél con el que soñamos podría ser sentido sólo una vez en la vida
QUIEN NO CUIDA A SU BOMBÓN, SE LE SUBEN LAS HORMIGAS!

DICHO POR UN HOMBRE:
No existe mujer infiel y de eso estoy totalmente seguro!!
Existen hombres tan rutinarios que se encargan de hacer que ellas se desilusionen, hombres que olvidan las cosas básicas como los detalles; un almorzamos juntos, vamos a comer helados, vamos a cenar, hoy salimos a la piscina, escapémonos solitos, hoy salimos a dar una vuelta.
Hombres que hacen olvidar el dulce sabor de un beso sincero,
pecan al no desear lo que otros si desean en secreto, hombres que olvidaron que el amor es un arte que día a día hay que cultivar, conquistar y cosechar.
Son hombres que cometen el error de dejar que sean otros hombres quienes dibujen sonrisas en el rostro de su mujer.
Un verdadero hombre no es aquel que enamora a mil mujeres
sino aquel que es capaz de enamorar mil veces a la misma mujer.

martes, 7 de noviembre de 2017




LAS ABUELAS NO LO SABEN TODO




El pequeño nieto estaba pasando unos días con su abuela.

Llevaba un rato jugando fuera con otros niños cuando entró en la casa y le preguntó: 
- ¡¡Abuela!!... ¿Cómo se llama cuando dos personas duermen en el misma habitación y una de ellas está encima de la otra?

 La abuela se quedó un poco sorprendida, pero decidió decirle la verdad. - A eso se le llama relaciones sexuales, cariño.
- ¡¡Ajá!!...dijo el pequeño, y volvió a salir a jugar con los otros niños.


Al otro día, a la vuelta del colegio, el niño entró enojadísimo y le dijo:

- Abuela, no se llaman relaciones sexuales!, se llaman LITERAS y la profesora quiere hablar contigo!!


LOS CURAS NO MIENTEN
Pasando una plancha para el cabello por la aduana, una distinguida dama venía de vuelta de un viaje de Irlanda y pidió al cura que venía al lado de ella que le hiciera un favor....
- Padre... Puedo pedirle un favor?
- Por supuesto, hija ... En qué te puedo ayudar?
- Mire Padre, compré una finísima plancha para el cabello para llevarle de regalo a mi Mamá por su cumpleaños. Viene en caja cerrada y sé que sobrepasa el valor permitido por la aduana y tengo miedo que me la quiten. Será posible que usted la pase por la aduana por mí? Se me ocurre que quizás , debajo de su sotana.
- Me encantaría servirte, hija mía pero no pudo decir una sola cosa que no sea la verdad.
- No se preocupe Padre, con su investidura nadie se atreverá a revisarlo.
Al llegar a la requisa, la señora dejó que el Padre pasara antes que ella.
Preguntó el vista aduanal: Padre, tiene algo que declarar?
El sacerdote respondió : De la cintura para arriba, no tengo nada que declarar.
El oficial sorprendido por la respuesta... le preguntó:
- Y qué tiene que declarar de la cintura para abajo?
- Llevo un maravilloso instrumento diseñado para ser usado por las mujeres pero que hasta este momento permanece sin estrenar.
- Soltando una carcajada responde el vista aduanal:
- Adelante Padre... el siguienteeeee...

lunes, 30 de octubre de 2017

DONDE LAS DAN LAS TOMAN
Querida esposa: Comprenderás que ahora que tienes 54 años, yo tengo ciertas necesidades que tú ya no puedes satisfacer. Soy muy feliz contigo, te considero una esposa maravillosa y sinceramente, espero que no te sientas herida u ofendida al saber que cuando recibas este fax, voy a estar teniendo sexo en el Hotel Camino Real con Vanessa, mi secretaria, que tiene 18 años. No obstante, llegaré a casa antes de la medianoche”.
Cuando el hombre vuelve a su casa, se encuentra una nota sobre la mesa del salón que dice:Querido esposo: He recibido tu fax y no puedo evitar darte las gracias por el aviso. Aprovecho la oportunidad para recordarte que tú también tienes 54 años. Al mismo tiempo, te comunico que para cuando leas este mensaje, estaré dándome un revolcón en el Gran Hotel Fiesta con Miguel, mi profesor de tenis que, al igual que tu secretaria también tiene 18 años.
Como además de ser un empresario de éxito, eres licenciado en Matemáticas, podrás comprender fácilmente que estamos en las mismas circunstancias, pero… con una pequeña diferencia:
“18 entra más veces en 54, que 54 en 18″. Por lo tanto, no me esperes esta noche, llegaré mañana".

miércoles, 25 de octubre de 2017

LA LEYENDA DEL SOL Y LA LUNA






Cuenta la leyenda que el Sol y la Luna eran dos jóvenes humanos que se profesaban un amor inconmensurable. Todo el mundo hablaba de su romance, desde la Tierra hasta el Olimpo, por lo que la noticia no tardó en llegar a Afrodita, la diosa del amor y la belleza.

Afrodita trató de enamorar a Sol
Llena de envidia, Afrodita bajó al mundo de los mortales y, haciendo gala de sus grandes dotes de seducción, trató de enamorar al joven Sol. Después de cientos de requiebros y caricias, el chico terminó por confesar a la diosa que, aun siendo consciente de que no había en el mundo una belleza mayor a la suya, él estaba perdidamente enamorado de la Luna y jamás podría serle infiel.
Sol rechazó a Afrodita, por Luna.

El rechazo es duro para todos nosotros, pero imaginad cómo debe serlo para la diosa del amor. Por eso, Afrodita montó en cólera y decidió castigar a los dos jóvenes, enviándolos al cielo de modo que jamás pudiesen volver a estar juntos. Por esa razón, desde entonces, él sólo puede verse por el día, mientras que ella lo hace por la noche.
A pesar de todo, Zeus decidió apiadarse de ellos y, tras hablar con el Sol, le aseguró poder ver a su amada siempre que lo intentara con todas sus fuerzas. Así, a veces, cuando el joven hace acopio de todas sus energías y el Sol brilla con gran intensidad, se puede ver levemente a la Luna, que lo saluda desde el horizonte.
DICEN QUE SOY UNA CUALQUIERA.

Dicen que Soy una cualquiera? A qué le llaman una cualquiera? A que un dia fui señora de casa, fiel esposa que con dedicación y amor cuidaba de su hogar y familia... Y tú? Tú que eres? Un buen esposo y yo una cualquiera, por haber decidido tomar las riendas de mi vida, misma vida que un día puse en tus manos completa, y tú destrozaste díaa a día con tu falta de amor, atenciones y caricias... y todo porqué lo hacías?. Porque tu corazón no era tan grande como para amar a tantas mujeres a la misma vez y yo... silenciosa esperaba en casa, todos los días a que tu visita de amor en otra casa terminara... Así tú eras feliz... Verme a mí resignada...siendo madre esposa y más nada. Dejaste a la mujer dormida, misma que yo creía muerta fue entonces que llegó quién ante tus ojos y del mundo entero, me hizo una cualquiera, porque con su amor y cuidados volvieron a mi mente los recuerdos que alguna vez, en tiempos pasados fui mujer, fui fuego, fui pasión... fui plena. 
Y ahora vienes a decirme cualquiera, mujer indecente... mujer de la calle, por no esperar con paciencia a que te cansaras de tu nuevo juguete ... Que fácil para ti y los demás señalar a una mujer que fue esposa o pareja, y que tu mismo dejaste en libertad aún sin yo desearlo, por darle mi "lugar de esposa" a quien tú consideraste que merecía más. Ahora tu juego se acabó y sólo estás, en tu mismo abandono, pues todo este tiempo tu cuerpo estuvo satisfecho pero tu corazón vacío... Ahora déjame ser una cualquiera... con "ese", que me hizo promiscua... Al que me hizo una cualquiera, según tu opinión. cuando sufría por tu abandono, él a mi vida llegó a sanar mi alma herida por tu estúpida traición... Déjame decirte que ahora, soy la mujerzuela más feliz de este mundo gracias a ese "padrote" que en sus brazos me hizo una cualquiera"...
Yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido,
uno de esos que nadie confiesa haber leído.
Y así mañana, al vernos en la calle, al ocaso,
tu bajarás los ojos y apretarás el paso,
y yo, discretamente, me cambiaré de acera,
o encenderé un cigarro, como si no te viera...
Seremos dos extraños desde este mismo instante
y pasarán los meses, y tendrás otro amante:
Y como eres bonita, sentimental y fiel,
quizás, andando el tiempo, te casarás con él.
Y ya, más que un esposo será como un amigo,
aunque nunca le cuentes que has soñado conmigo,
y aunque, tras tu sonrisa, de mujer satisfecha,
se te empañen los ojos, al llegar una fecha.
Acaso, cuando llueva, recordarás un día
en que estuvimos juntos..

EL ROBLE Y LA HIEDRA

Un hombre edificó su casa y la embelleció con un jardín interno.
En el centro plantó un roble.
Y el roble creció lentamente.
Día a día echaba raíces y fortalecía su tallo, para convertirlo en tronco, capaz de resistir los vientos y las tormentas.
Junto a la pared de su casa plantó una hiedra y la hiedra comenzó a levantarse velozmente.
Todos los días extendía sus tentáculos llenos de ventosas, y se iba alzando adherida a la pared.
Al cabo de un tiempo la hiedra caminaba sobre los tejados.
El roble crecía silenciosa y lentamente.
- “¿Cómo estás, amigo roble?”, preguntó una mañana la hiedra.
-” Bien, mi amiga” contestó el roble.
-” Eso dices porque nunca llegaste hasta esta altura “, agregó la hiedra con mucha ironía.
“Desde aquí se ve todo tan distinto. A veces me da pena verte siempre allá en el fondo del patio”.
-” No te burles, amiga”, respondió muy humilde el roble. ” Recuerda que lo importante no es crecer deprisa, sino con firmeza “.
Entonces la hiedra lanzó una carcajada burlona.
Y el tiempo siguió su marcha.
El roble creció con su ritmo firme y lento.
Las paredes de la casa envejecieron.
Una fuerte tormenta sacudió con un ciclón la casa y su jardín.
Fue una noche terrible.
El roble se aferró con sus raíces para mantenerse erguido.
La hiedra se aferró con sus ventosas al viejo muro para no ser derribada.
La lucha fue dura y prolongada.
Al amanecer, el dueño de la casa recorrió su jardín, y vio que la hiedra había sido desprendida de la pared, y estaba enredada sobre sí misma, en el suelo, al pie del roble.
El hombre arrancó la hiedra, y la quemó.
Mientras tanto el roble reflexionaba:
” Es mejor crecer sobre raíces propias y crear un tronco fuerte, que ganar altura con rapidez, colgados de la seguridad de otros"